Los 193 países participantes en la Conferencia de Seguridad Alimentaria que organizó esta semana en Roma la FAO terminó ayer con una declaración final que se retrasó hasta la noche por la falta de acuerdo en la redacción de los compromisos. Las críticas de Italia, Argentina, Venezuela y Cuba al texto final, por no incluir objetivos claros para acabar con el hambre, ha puesto de manifiesto la división entre los países miembros y su incapacidad para ir más allá de una mera declaración de intenciones.
A lo largo de la tarde hubo todo tipo de especulaciones sobre qué países eran los responsables del bloqueo del texto. Unas fuentes atribuían a Argentina y a Cuba el retraso, mientras que otras apuntaban a miembros de la UE. Al parecer, los párrafos más conflictivos de la declaración eran los que se referían a la instrumentalización política de los alimentos y a la liberalización del comercio agrícola. Por su parte, el secretario de Agricultura de EEUU, Ed Schaffer, aseguraba que su país prefería que no hubiera acuerdo alguno, antes que alcanzar uno "malo".
Durante el cierre de la cumbre sobre seguridad alimentaria realizada
por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura, algunos países integrantes se comprometieron
a donar un total de 8.500 millones de dólares (5.498 millones
de euros) para la lucha contra el hambre, una cifra que muchos han visto como insuficiente.
Con dichos fondos, los países receptores podrán
aumentar su producción de granos en la próxima temporada
de siembra. Este anuncio de donaciones por parte de los países e instituciones
integrantes de la FAO fue la sorpresa de la cumbre, ya que no
se pretendía recolectar fondos.
Los 193 países que integran la FAO acordaron también
reducir “a la mitad” para el 2015 el número
de personas desnutridas en el mundo (cifradas en 850 millones)
en momentos en que una ola de hambruna azota el planeta. |