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La decana del Colegio de Abogados de Lima, Greta
Minaya, considera que pese a haber sido admitida la querella,
presentada en Chile, contra Alan García, por delitos de
lesa humanidad, lo más probable es que tengan que pasar
los cinco años de mandato del presidente electo de Perú
para que responda a las acusaciones, pese a lo cual cree que García
debería acabar por afrontarlas.
Según Minaya, la condición de
presidente de García le otorga inmunidad y para poder ser
sometido a la competencia del tribunal chileno, éste tendría
que someterse al antejuicio en el Congreso peruano. Por tanto
y dado es muy improbable que el Parlamento le levante la inmunidad,
García no podría ser juzgado. Es decir, mientras
García no pierda la inmunidad -mientras no deje de ser
presidente- no podrá ser juzgado.
Sin embargo, Minaya considera que, en este tipo
de casos, por la gravedad de los délitos, deberían
ser los propios presidentes y altas autoridades del Estado los
que, por decisión propia, se sometieran a los tribunales,
ya que "si bien gozan de inmunidad, ello no quiere decir
que exista impunidad".
Los delitos, por corrupción y violación
de Derechos Humanos, atribuidos a García, ya habrían
prescrito para la justicia peruana cuando éste regresó
a Perú en 2001 (después de que el golpe de Estado
de Fujimori le obligase a exiliarse en 1992), pero al no haber
sido juzgado en su país, abre la posibilidad de hacerlo
a otros países bajo el principio de jurisdicción
universal, que se aplica en casos que, como este, atentan contra
la dignidad humana. |