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Luis Gonzáles Posada, congresista
del APRA, declaró ayer que el futuro gobierno de Alan García
practicará una "terapia de choque" basada en
tres ejes rectores: austeridad, descentralización e inversiones;
y en dos objetivos principales: aumentar el empleo y las oportunidades.
En consecuencia, el también congresista aprista Javier
Velásquez anunció que el sueldo que tanto el presidente
electo, Alan García, como el resto de su Gobierno recibirán,
una vez constituído éste, será inferior en
más del 50% al actual.
Estas declaraciones se sitúan
en un contexto en el que miles de granjeros bloquean las autopistas
y se enfrentan a la policía en protesta por el acuerdo
de comercio con EEUU, al que ven como causa de su futura ruina
financiera. Un acuerdo que García ya anunció a principios
de semana que tenía intención de renegociar, pese
a acabar de ser ratificado la pasada semana por el todavía
presidente, Alejandro Toledo.
Basándose en el argumento
de que les será imposible competir con los subsidios agrícolas
estadounidenses, los granjeros peruanos ven en este acuerdo una
amenaza de muerte a su empleo, ya que estiman que se perderán
1,5 millones de puestos de trabajo.
Consciente de esta situación
de malestar general y de desconfianza hacia la clase gobernante,
que llevó a García a ganar unas nuevas elecciones.
Frente a la amenaza que para muchos representaba Ollanta Humala,
García era el candidato que representaba al sistema. Ahora,
el presidente electo, parece buscar reconciliar a los descontentos
con el sistema, al tiempo que ahuyenta las reticencias que, en
materia de corrupción, levantó su pasada gestión.
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