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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha asegurado que la inflación, que ronda el 3%, no volverá a su país, a la vez que ha pedido al Congreso que apruebe la extensión del cobro de un impuesto clave para las finanzas púbicas.
"Nosotros no iremos a permitir que la inflación vuelva...porque a la hora que la inflación vuelva, el perjuicio es directo en el bolsillo de las personas que viven de un salario en este país y en el bolsillo de los más pobres", dijo hoy Lula. "Cuando la inflación alcanza los dos dígitos, nadie ya la controla y nosotros no permitiremos que la inflación salga de la meta", añadió.
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) ha informado hoy que la tasa inflacionaria de los últimos 12 meses fue del 4,18%. La meta oficial del Gobierno es cerrar este año con una inflación de 4,5% anual, mientras que en 2006 fue del 3,14%.
Asimismo, el mandatario también ha hecho un llamamiento al Congreso para que apruebe la prórroga hasta el año 2011 del cobro de un impuesto de 0,38 sobre operaciones bancarias, incluyendo el cobro de cheques, o la Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros (CPMF), creado en 1993 como un instrumento temporal de financiamiento al sistema de salud estatal.
Lula dijo que si el congreso eliminaba el impuesto, el Gobierno deberá recortar 19.500 millones de dólares (14.324 millones de euros) en gastos comprometidos en el presupuesto nacional para 2008. "Brasil no puede prescindir de 40.000 millones de reales", afirmó el mandatario.
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