Los representantes de Brasil ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) han denunciado hoy en Ginebra (Suiza) un presunto pacto que habían realizado EEUU y UE para impedir que los biocombustibles se incluyan en el epígrafe de productos ambientales previsto en el borrador del Nuevo Tratado sobre Comercio Global que se negocia en estos días a puerta cerrada en la ciudad suiza. Si estos productos recibieran ese tratamiento se beneficiarían de una drástica reducción arancelaria.
En declaraciones recogidas por AP, los mismos representantes brasileños que la agencia elude citar aseguraron que Washington y Bruselas basan su rechazo a que la producción mundial de etanol se vea beneficiada por este régimen fiscal favorable en el hecho de que se trata de un producto agrícola y no industrial y que son sólo los bienes industriales los que pueden acogerse en algunos casos a la demanda de productos ambientales.
Brasil tiene especial interés en conseguir esta fiscalidad favorable para los biocombustibles porque es el mayor productor mundial de etanol y una suspensión arancelaria supondría para su sector miles de millares de dólares en ingresos.
El etanol basado en la caña de azúcar ha sido promovido por Brasil en todo el mundo convirtiéndolo en una alternativa económica y ecológica a los combustibles fósiles, cuando el petróleo aumenta de precio y el recalentamiento global preocupa cada vez más.
Los aranceles de EEUU y la UE buscan proteger a los agricultores estaunidenses y europeos ya que no pueden producir el combustible de una forma económica.
Brasil podría ser la próxima potencia productora de etanol debido a que su caña de azúcar es más útil para la producción de combustible si se compara con el maíz que utiliza EEUU y la remolacha empleada por las naciones europeas.
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