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Una de las primeras medidas adoptadas
por el máximo ejecutivo de Citigroup, Robert Rubin, tras
la marcha de Charles Prince ha sido el fichaje de Richard Stuckey,
famoso por liderar la operación de salvamento del hedge
fund Long-Term Capital Management, después de que
sus dudosas apuestas en derivados provocaran una crisis financiera
a escala mundial en 1998.
Hasta ahora , Stuckey era asesor
del G-10 y se encargaba de la prevención de crisis. Diferentes
agencias internacionales han intentado contactar con él,
pero el departamento de prensa de Citigroup ha dicho que pasará
mucho tiempo hasta que haga declaraciones. Además, todo
parece indicar que las próxima víctima será
el consejero delegado de Bear Stearns, James E. Caynes, sobre
todo después de redujera su beneficio un 61% en el tercer
trimestre.
Hoy, el portal especializado Deal Book publicó
una carta interna enviada por el actual consejero delegado del
banco de inversión a los empleados en la que defendía
su gestión al frente de Bear Stearns y añadía
que no contempla abandonar su cargo. Según añade
esta publicación, las acusaciones vendrían fundamentalmente
del consejo de administración del banco, cuyos miembros aseguran
que sólo se dedica a jugar al golf y que se va los fines
de semana sin teléfono.
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