El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha mandado un mensaje tranquilizador a los inversores internacionales. El mandatario ha afirmado que su Gobierno mantendrá su política de control de gasto público a pesar de que se vaya a llevar a cabo su plan de infraestructuras (PAC).
Tradicionalmente, el Gobierno brasileño congela los gastos del Presupuesto anual para garantizar su meta de superávit para pagar la deuda del sector público. Aunque, el presidente también destacó que el congelamiento presupuestario no afectará al dinero destinado al plan de inversiones para infraestructura.
El PAC, con medidas que van desde reducciones de impuestos hasta creación de un fondo para financiar nuevas obras de infraestructura, contempla desembolsos de empresas públicas y de las arcas federales de unos 67.800 millones de reales (25.185,8 millones de euros) hasta finales de 2010. |