El
secretario de Hacienda mexicano, Agustín Carstens, ha asegurado
que la banca de desarrollo aumentará la financiación
otorgada a aquellos ciudadanos que no son sujetos de crédito
por parte de la banca comercial y que tienen proyectos productivos.
Carstens ha destacado que la banca de desarrollo es uno de los
instrumentos fundamentales con los que cuenta el Estado para “estimular
la competitividad, introducir un mayor crecimiento económico,
acelerar la creación de empleos y disminuir las disparidades”.
En la misma línea se manifestó el presidente del
país Felipe Calderón que afirmó que “la
banca de desarrollo tiene un importante papel que cumplir (en
el desarrollo económico del país) a través
del otorgamiento de créditos de largo plazo y con condiciones
accesibles para los productores nacionales”. Según
indicó el mandatario, la meta del Gobierno será
elevar el crédito a los sectores productores al 3,6% del
PIB.
“La banca de desarrollo debe asumir en su conjunto un papel
mucho más dinámico en la construcción de
una economía competitiva y generadora de empleos”,
añadió.
Felipe Calderón insistió en que es necesario aprovechar
el buen momento que atraviesa la economía mexicana para
fomentar el desarrollo del país. “México cuenta
con una condición indispensable para su desarrollo como
es la estabilidad económica, algo que se refleja de forma
tangible en tasas de interés internas cercanas a los mínimos
históricos y un nivel de riesgo-país entre los más
bajos de Latinoamérica”, señaló el
mandatario.
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