Chile y Japón se preparan apara firmar un Tratado le Libre Comercio (TLC) en Tokio el próximo 27 de marzo. Inicialmente, este negocio permitirá al comercio bilateral liberarse de un 70% de aranceles aduaneros, una vez que el proceso esté completado, dentro de diez años.
Según el director de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon) de la Cancillería chilena, Carlos Furche, “Considerando que desde Japón estamos importando entre 1.000 y 1.500 millones de dólares (763-1.140 millones de euros), el arancel efectivo bajará un par de décimas más”.
Tras la firma del acuerdo con Japón, Chile ya planea estipular otros TLC con los países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean): Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunei, Vietnam, Laos, Myanmar y Camboya.
La siguiente fase de penetración de Chile en el emergente mercado económico asiático será la formación de un grupo de investigación mixto, para estudiar la posibilidad de firmar un TLC con Turquía y con India.
Chile es el país más abierto de América Latina, con más de 50 pactos comerciales, entre los cuales destacan acuerdos con China y Corea del Sur; mientras que Japón sólo tiene dos TLC: uno con Singapur, que no incluye al grueso del sector agrícola, y el otro con México.
El canciller chileno dijo que su país está buscando convertirse en plataforma de la región para los mercados asiáticos y añadió “es un paso adicional que está dando Chile y es bastante ambicioso, porque va a significar que vamos a tener mercados libres en el Asia con 2.500 millones de consumidores".
Actualmente las exportaciones chilenas a Japón están concentradas en el cobre, pero el mercado nipón ha mostrado interés en otros productos de la nación sudamericana como el salmón, las truchas, el vino y productos agrícolas y forestales.
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