El
presidente electo peruano, Alan García, ha señalado
que no liderará ninguna acción "anti-Chávez"
en el continente sudamericano y que está dispuesto a fomentar
las buenas relaciones con Venezuela, "bajo el respeto mutuo"
y sin injerencias por parte de su gobernante, Hugo Chávez.
García matizó que
no tiene el propósito de levantar "banderas continentales"
y confió en que, "pasado el debate electoral y los
adjetivos lanzados", las relaciones con el país andino
se estabilicen y afiancen.
El socialdemócrata recién
elegido presidente de Perú dijo que su triunfo supondrá
un freno al intento del mandatario venezolano de expandir su influencia
en América Latina. Las discusiones surgen del apoyo de
Chávez a la campaña del candidato presidencial Ollanta
Humala, que García calificó de “intromisión”
de Venezuela en los comicios de Perú.
La relación entre Lima
y Caracas durante las elecciones peruanas llegó a pender
de un hilo. Hugo Chávez retiró a su embajador en
Perú, Cruz Manuel Martínez, cuatro días después
de que el presidente peruano, Alejandro Toledo, hiciera lo propio
con el embajador en Venezuela. Se trataba de actuaciones que distaban
un paso de una eventual ruptura diplomática.
Así, el nuevo líder
de Perú ha asegurado que si "alguien le declara la
guerra, él le propondrá la paz", por lo que
"Perú seguirá siendo tan amigo como antes de
Venezuela".
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