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La presidenta chilena, Michelle
Bachelet, y su portavoz, Ricardo Lagos Weber, han intentado con
sus últimas declaraciones dar un paso hacia adelante en
las relaciones que su país mantiene con Perú y Argentina
y comenzar así a distender las tensiones de los últimos
tiempos.
En el caso de Perú, Bachelet
ha declarado que Chile no tiene "animosidad" alguna
contra este país. Una aclaración necesaria después
de las suspicacias levantadas con las últimas compras de
material militar que Chile realizó durante el pasado año.
Bachelet ha declarado que su país se ha limitado a "reponer
material" y ha abogado por aumentar aún más
las medidas de confianza entre los ejércitos chileno y
peruano. Recientemente, se había anunciado que ambos ejércitos
reanudarían el "diálogo 2+2".
Respecto a Argentina, el Gobierno
chileno se ha pronunciado en un doble sentido: aún no hay
cambios respecto a la semana pasada, cuando estalló el
conflicto del gas; pero también tiene claro que quiere
dejarlo atrás. Esta afirmación se produce después
de recibir la respuesta del presidente argentino, Néstor
Kirchner, a la carta que le envío Michelle Bachelet la
semana pasada. Según Lagos Weber, de esta respuesta se
deduce que tanto Chile como Argentina coinciden en la preocupación
por la forma en que se abordó el tema del gas.
Finalmente, como colofón
al conjunto de declaraciones, se probó la mayor sintonía
que existe en los últimos tiempos entre Chile y Perú,
cuando Bachelet abogó por profundizar las relaciones con
Lima tanto en el ámbito comercial como en el judicial.
En materia judicial, después de reafirmar la independencia
de este estamento, Bachelet declaró que su país
hará todo lo posible por facilitar los trámites
de extradición de Fujimori hacia Perú.
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