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Ajeno a las nuevas medidas presentadas
por el Partido de la Revolución Democrática (PRD),
el candidato presidencial mexicano del Partido de Acción
Nacional (PAN), Felipe Calderón, parece pensar que, ahora
sí, puede considerarse futuro presidente y comienza ya
a presentar sus planes de futuro.
Tras el fallo del Tribunal Electoral
del Poder Judical de la Federación (Tepjf) -que ha decretado
tan sólo el recuento parcial de los votos emitidos el pasado
2 de julio-, Calderón ha destacado la sólidez de
las instituciones, pero ha propuesto también hacer una
reforma política que permita una profunda transformación
electoral y de las instituciones mexicanas.
Además, ha planteado ante
los diputados electos panistas tres puntos para el desarrollo
del país: generación de empleos, combate a la pobreza
y rescate de la seguridad pública. Al tiempo que planteaba
esta agenda, señalaba: "Sé que nuestro triunfo
será reconocido en las próximas semanas".
Por su parte, el senador PAN, Federico
Döring, ha expresado su preocupación porque, según
él, el líder del PRD, Andrés Manuel López
Obrador, estaría perdiendo la "estabilidad mental",
lo que se vuelve un factor de riesgo para México, al no
darse cuenta "de que está perdiendo su capital político
y que está llevando a México a una crisis que no
se merece nadie". Döring ha pedido a sus compañeros
actuar con cautela y respeto ante Obrador y confía en que
"poco a poco" recupere la cordura.
El propio Döring ha hecho
llegar a Obrador una carta en la que se ofrece como mediador entre
el Gobierno y el líder de izquierdas para intentar encontrar
una salida tanto al bloqueo que mantienen cientos de perredistas
sobre el Paseo de la Reforma, como a la crisis postelectoral.
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