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El mercado italiano se caracteriza
por el blindaje de sus empresas, ante la entrada de firmas extranjeras,
a través de un complicado entramado de participaciones
cruzadas. Aún así, algunos de los grandes grupos españoles han logrado
entrar en el mercado transalpino.
Como ha puesto de manifiesto esta
semana el diario madrileño El Boletín, al hilo de la tormenta desatada en Italia
por la fusión entre Unicredito y Capitalia, el accionariado
de las empresas italianas guarda un difícil equilibrio
en el que es complicado entrar.
Incluso una vez tomado el acuerdo
entre las empresas, el Gobierno italiano ha tomado cartas en el
asunto, como es el caso de la fusión entre la española
Abertis y la italiana Autoestrade. En diciembre del año
pasado, ambas compañías se vieron obligadas a congelar
sus planes de fusión a causa de la intervención
gubernamental italiana, que cambió la normativa de concesiones
para las autopistas justo después de que ambas compañías
anunciaran su unión. Los obstáculos interpuestos
por el ejecutivo de Prodi provocaron la reacción la Comisión
Europea, que abrió dos procedimientos para analizar posibles
infracciones de la normativa comunitaria por parte de Italia.
En cuanto al sector financiero,
los dos mayores bancos españoles han sufrido en sus carnes
la cerrazón de las entidades italianas. BBVA lanzó
una OPA sobre el Banco Nazionale di Lavoro (BNL) que no llegó
a buen puerto debido a las dificultades que interponía
el Banco Central Italiano (Bankitalia), apoyado por el propio
Gobierno Berlusconi, que no consentía que un banco foráneo
tuviera una participación de más del 20% en un banco
italiano.
Por su parte, Santander ha logrado entrar en el país
transalpino gracias a la compra de ABN. Sin embargo, el banco atesoró
una participación en Intesa San Paolo, y el resto
de accionistas dificultaron la presencia del Santander, hasta
que la entidad española la vendió por considerarla no estratégica.
Telefónica
ha sido la excepción: César Alierta, presidente de la multinacional española, tiene su puesto
en Telecom Italia sin despertar las reticencias habituales entre
los actores políticos y económicos. |