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La portavoz de la empresa transportadora
de hidrocarburos Transredes en Santa Cruz (Bolivia), Teresa Arandia,
ha confirmado a Americaeconomica.com que la compañía
no realizó ningún tipo de sabotaje contra el Gobierno
boliviano aprovechando la toma de la planta Choreti por parte
de los manifestantes de Camiri el pasado viernes.
“Desde los orígenes de esta emergencia, todo el proceso
fue comunicado oficialmente a las autoridades de Gobierno. Transredes
cumplió en todo momento con las instrucciones superiores
y los procedimientos usuales en estos sucesos”, afirma la
portavoz de la filial de Shell.
Evo Morales ha amenazado a Transredes con la expulsión
del país si se comprueba que la compañía
ha actuado de mala fe. Las acusaciones se centran en tres puntos.
En primer lugar, el presidente recibió informes de que
operadores de Transredes cerraron las válvulas dos horas
antes de que llegaran los manifestantes. A este respecto, la empresa
ha hecho llegar a Americaeconomica.com un documento del
Centro Electrónico de Control que registra la actividad
de la compañía en el que se muestra que el cierre
de las válvulas se produjo a las 18:06. Esta hora coincide
con el inicio de los disturbios en la planta.
La segunda sospecha se centra en que los encargados de la seguridad
no tomaron las medidas necesarias para evitar la toma física
de la planta, aspecto que está siendo investigado por las
Fuerzas Armadas y sobre el cual Transredes no ha querido hacer
ninguna declaración a este medio.
Por último, Morales ha señalado que el control de
la planta fue retomado a las 4:30 horas de la madrugada del sábado
pero que la compañía dio continuas excusas para
no restablecer el servicio hasta las 14:14 del día siguiente.
Transredes afirma que el servicio fue restituido cuando se confirmaron
las garantías de seguridad para continuar con las operaciones
y que, mientras estuvo suspendido el bombeo de combustible, se
puso en marcha un plan de emergencia con el que intentaron “minimizar
riesgos y costos, evitando que la situación, de la cual
también fuimos víctimas, tenga mayor impacto social
y económico para el país”, según ha
afirmado la compañía en un comunicado.
Por el momento, el Ejecutivo boliviano no ha confirmado si acepta
las explicaciones ofrecidas por la compañía aunque
la desconfianza es clara. Antonio Peredo, senador del Movimiento
al Socialismo (el partido que ostenta el poder actualmente), ha
recordado que “Transredes fue especialmente contraria a
la firma de un nuevo contrato con el Estado Boliviano”.
Bolivia perdió 30.000 dólares (unos 23.000 euros)
por cada hora que no se bombeó combustible.
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