Ecuador
se ha convertido hoy miércoles en el escenario de varias
protestas sociales. El principal sindicato del país, el
Frente Unitario de los Trabajadores (FUT) ha ocupado las instalaciones
petroleras de las provincias de Napo, Sucumbíos y Orellana
y han protagonizado cortes de carreteras. Además, algunas
organizaciones campesinas e indígenas también han
salido a la calle a protestar contra el Gobierno de Alfredo Palacios,
a quien exigen que no suscriba con EEUU el Tratado de Libre Comercio
(TLC).
El Ejecutivo de Palacio ha respondido
a este desorden con la declaración del Estado de excepción,
con lo que se ha suspendido los derechos ciudadanos. Las infracciones
que cometan los manifestantes serán sancionadas por los
tribunales militares.
Más de 2.000 trabajadores
petroleros exigen que se eleve en 30 dólares (25,10 euros)
el salario mínimo, que es de 160 dólares (133,89
millones de euros). El pasado mes de enero Consejo Nacional de
Salarios aprobó este incremento, pero la semana pasado
fue impugnado por los empresarios y el Ejecutivo. Finalmente,
el aumento de los salarios sólo ha quedado en 10 dólares
(8,36 euros).
La compañía más
afectada por estas protestas es Petroecuador, ya que los huelguistas
trabajan para empresas privadas que prestan sus servicios a la
petrolera estatal. El FUT también reclama a Petroecuador
que pague una deuda de 51 millones de dólares (42,67 millones
de euros) que mantiene con sus empresas.
A estas quejas, se suman la de
la comunidad india y campesina, que quieren evitar la firma del
TLC con EEUU con el mismo método: las manifestaciones y
bloqueos. En este grupo está la Confederación de
Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), que ha roto
por completo sus relaciones con el Gobierno de Palacio. Hace unos
meses el presidente Alfredo Palacio consiguió la adhesión
de los indígenas a su proyecto de celebrar una Asamblea
Constituyente.
Un plan que han frenado los grandes
partidos del Congreso. Incluso, la Conaie llegó a protagonizar
algunas manifestaciones a las puertas de la Cámara baja
exigiendo a los diputados un cambio de actitud para que aprobaran
el inicio del proceso constituyente.
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