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La nueva Bolsa de Nueva York iniciaba
hoy su periplo como sociedad cotizada tras 213 años de
historia, tras concluir ayer su fusión con Archipelago,
valorada en 10.000 millones de dólares. La salida fue fuerte:
los títulos alcanzaron una revalorización del 7,8%.
Tras los primeros cruces el precio
de la acción quedaba establecido en 70 dólares,
casi seis dólares por encima del precio de cierre establecido
ayer por Archipelago. La tendencia alcista se mantenía
al cierre de esta edición, cuando acumulaba un alza cercana
al 10%. De momento, tanto el NYSE como Archipelago funcionarán
por separado hasta que se concluyan, el próximo mes, los
trabajos previstos para la interconexión de ambos grupos.
Según los términos
finales del acuerdo concluido ayer, cada propietario de uno de
los 1.366 asientos del NYSE han recibido a cambio 80.177 acciones
de la nueva compañía, más una compensación
monetaria de 300.000 dólares en efectivo, además
de un dividendo extraordinario de 7.571 dólares y poseerán
el 70% de la nueva compañía. Los accionistas de
Archipelago se introducirán en la nueva empresa con un
canje de acciones que ofrece un título del nuevo grupo
por cada acción de la plataforma electrónica.
Pero el negocio no ha sido malo
para ninguna de las partes. Desde que se anunció la fusión,
el 20 de abril del pasado año, los títulos de Archipelago
han experimentado una revalorización del 237%, mientras
que el precio de los asientos ha pasado de los 975.000 dólares
que se pagaban en enero del pasado año a los seis millones
de dólares que costaban ayer. Los planes del grupo consisten
en ampliar la base de negocio actual dando entrada a una nueva
gama de producos que puede abarcar, desde las acciones a los derivados
relacionados con el clima. Y también quizá, continuar
la expansión con nuevas compras. Posiblemente en Europa.
La Campana. Hoy, como cada
día, John Thain, consejero delegado del grupo, ha estado
junto a la campana que marca el inicio de la sesión. Pero
no acompañaba a nadie. El responsable de este hito histórico,
muy nervioso, se ha encargado personalmente del trabajo.
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