El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunciará la semana próxima una reforma ministerial que ha tenido congelada desde que asumió su segundo mandato. El nombramiento de nuevos ministros estaba previsto inicialmente para mediados de diciembre pasado, pero Lula decidió postergarlo mientras negociaba la composición de la coalición que ha formado para su segundo mandato de cuatro años.
En esa coalición, integrada por fuerzas de todo el espectro político, será clave el Partido del Movimiento Democrático (PMDB), una formación de centro-derecha que tiene la primera minoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
La reforma está lista en un 90% en la cabeza del presidente y sólo falta resolver unos pequeños detalles, declaró a los medios locales el ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro.
Según explicó Genro, Lula ha preferido dejar la reforma para la próxima semana, porque el domingo el PMDB elegirá a su nueva directiva y no quiere que el posible nombramiento de ministros de ese partido interfiera en el proceso interno de la formación.
Según algunos expertos políticos, el PMDB será el partido más beneficiado por Lula en la reforma ministerial y podría pasar a controlar al menos seis ministerios, contra los dos que ahora ocupa.
Ese fortalecimiento del PMDB en el Gobierno iría acompañado por una mengua en el poder que hasta ahora ha tenido el Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980 y del que el jefe de Estado se ha distanciado en los últimos dos años, al calor de sonoros y reiterados escándalos de corrupción.
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