El presidente argentino, Néstor Kirckner, está dispuesto a pagar la deuda con el Club de París, pero no aceptará compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El mandatario argentino suele acusar a ese organismo de haber llevado Argentina a la ruina económica. Ya en enero de 2006, su Gobierno canceló una deuda con el FMI de 9.500 millones de dólares (7.230 millones de euros).
La cifra a devolver a esa unión de acreedores asciende a 5.500 millones de dólares (4.188 millones de euros), aunque Argentina ya acordó cancelar de forma escalonada en seis años la deuda con España, que forma parte del Club de París, de 982 millones de dólares (748 millones de euros). La deuda fue otorgada a finales de 2000 para evitar una crisis financiera, que finalmente se produjo el año siguiente.
Kirckner declaró: "Tenemos toda la voluntad de cumplir con nuestras obligaciones", aunque "si bien no somos responsables de esa deuda adquirida, queremos honrar a la Argentina y queremos cumplir con esta obligación".
El presidente aprovechó de la presencia de los embajadores de EE UU, Alemania, Canadá, Japón e Irlanda, países miembros del Club de París, en la ceremonia de presentación de la agencia de inverciones Prosperar, para comunicar su decisión. La agencia, liderada por la economista Beatriz Nofal, tiene como principal objetivo generar inversiones en Argentina y asesorar a los empresarios que quieren hacerlo.
En el curso del mismo discurso, el mandatario argentino rindió cuenta de la situación económica de su país, felicitando el éxito de los empresarios y criticando a quienes piensan que los “los índices son creíbles sólo si son negativos”. Por otro lado, resaltó el volumen de reservas que la nación ha logrado y el superávit primario actual del equivalente a un 3,6% del PIB.
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