La
industria estadounidense de los biocombustibles avanza a toda
velocidad hacia su consolidación definitiva. Los anuncios
de salidas a bolsa se multiplican y algunas de las firmas punteras
empiezan a fichar a ejecutivos procedentes del viejo sector petrolero.
La primera en llegar, el pasado 1 de
mayo, ha sido Patricia Woertz, que ha dejado su puesto de vicepresidenta
ejecutiva de Chevron para convertirse en presidenta y consejera
delegada de Archer Daniels Midland. Una empresa relacionada, hasta
ahora, con la industria agroalimentaria, que era a la vez el principal
productor de etanol de EEUU, con base en el maíz y que
con este fichaje ha demostrado que su futuro corporativo pasa
definitivamente por apostar a fondo en el sector de los biocombustibles.
Un cambio, también con fichajes incluidos,
que intentan dar otras clásicas de la industria agroalimentaria
como Anderson, antes una potente constructora de silos, que ahora
se transfigura en empresa de biocombustibles. El anuncio de las
inversiones realizadas por la compañía en este sector
ha bastado para que el precio de sus acciones se haya revalorizado
un 400% en los últimos doce meses.
Claro que otras compañías como Pacific Ethanol,
cuya popularidad se ha incrementado sustancialmente tras conocerse
que Bill Gates ha invertido en ella, ha subido en bolsa más
de un 100% en lo que va de año. ¿Puede ser una burbuja?
Tal vez sí. Pero la gran banca de inversión estadounidense
ha tomado buena nota del interés de los inversores y busca
empresas del sector para “convencerlas” de que salgan
a bolsa. Es lógico, por ahora, no hay demasiadas compañías
de este tipo en las que invertir. Un ejemplo, Green Plains completó
su IPO a finales de marzo, y en este mes y medio, su cotización
ya ha experimentado un aumento del 47%.
España. La escasez de
empresas cotizadas de biocombustible ha jugado a favor de dos
compañías españolas que apuestan por el sector.
Ambas están en la lista de futuro de los bancos de inversión:
Abengoa (+126% desde enero) y Acciona (+56%, en ese periodo).
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