El Gobierno argentino ha tratado de tranquilizar a la población
al asegurar que el precio del gas no será más alto
en el consumo doméstico debido a un alza en el coste de
la compra del combustible a Bolivia. Argentina ha sufrido desde
2003 una merma en su suministro de gas natural, lo que obligó
al Gobierno argentino a importar gas desde Bolivia y recortar
los envíos a Chile. Ahora debe afrontar la decisión
del Gobierno boliviano de subir los precios a los que exporta,
un nuevo valor de compraventa que la Paz y Buenos Aires negociarán
la próxima semana.
El ministro de Planificación
argentino, Julio De Vido, ha asegurado que el impacto de una eventual
subida de las tarifas del crudo no afectará al consumo
doméstico debido al volumen de gas que Argentina importa
de Bolivia y porque la prioridad del Ejecutivo argentino es mantener
la protección de los hogares argentinos y la competitividad
de la industria.
Bolivia tiene un contrato de venta
de gas a Argentina de 7,7 millones de metros cúbicos diarios
hasta fin de año. Su precio es actualizado con cierta periodicidad
y a conveniencia de las partes. El país andino quiere cobrar
por su gas a Argentina más de cinco dólares (3,9
euros) por millar de Unidades Térmicas Británicas
(BTU). Actualmente el precio es de 3,35 dólares (unos 2,6
euros) .
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