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Según pulica la revista
Proceso, las organizaciones ultraderechistas el "Yunque"
y los "Tecos" han reactivado sus respectivas "fuerzas
de choque" para, eventualmente, proceder con violencia contra
Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencia
de izquierdas, y sus simpatizantes, que multiplican sus movilizaciones
en exigencia del recuento "voto a voto".
Según dos de los históricos
de estas organizaciones, Ruiz Chávez y Lira García,
las "fuerzas de choque" de los Tecos y el Yunque son
numerosas y con presencia en todo el país y estarían
decididas a lo que sea. Ambos declararon: "Esa es la mística.
Hoy más que nunca la patria corre peligro: el peligro comunista".
Chávez y García se
encuentran ahora mismo alejados del núcleo de sus organizaciones
ya que, según ellos, estos grupos se han alejado de "sus
propósitos fundacionales", pero aún así
afirman que el odio contra López Obrador es tal, que ha
hecho olvidar las diferencias que existen en todas las expresiones
de la derecha y la extrema derecha. Según su versión,
esto incluye a organizaciones religiosas como el Opus Dei y los
Legionarios de Cristo, o congregaciones menores como los Cruzados
de Cristo Rey y los Siervos del Señor, controlados por
el Yunque, y la organización sacerdotal Trento, de los
Tecos.
Además, al igual que se
había señalado desde el Partido de la Revolución
Democrática (PRD), que encabeza Obrador, Chávez
y García añaden que los grupos de ultraderecha tuvieron
una importante participación durante la campaña
electoral a través de los sectores que controlan: el sector
privado y la Iglesia Católica. Sus instrumentos hasta la
fecha habrían sido acciones de propaganda contra López
Obrador, pero ahora se habrían "acuartelado"
para garantizar el triunfo del conservador Felipe Calderón,
del Partido de Acción Nacional (PAN).
En el último mes ya se habían
denunciado desde el PRD diversas agresiones y amenazas contra
algunos de sus miembros, mientras éstos permanecían
vigilando los lugares donde se encontraban depositados los votos
emitidos el pasado 2 de julio en previsión de que se pudieran
manipular, -como según el PRD ya había sucedido
en algunas de las mesas-.
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