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El Gobierno de EEUU ha anunciado que estudia "limitar, suspender o retirar" las preferencias comerciales a Argentina, Brasil y Venezuela (las tres mayores economías de Mercosur), cuando, el 31 de diciembre, venza el actual Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) que fija aranceles cero para más de 3.400 productos de 133 países en desarrollo.
Algunos de los diputados estadounidenses
se oponen a la renovación del SGP, especialmente para los
países en desarrollo más avanzados como India y
Brasil, y la representante comercial estadounidense, Susan Schwab,
ha dicho que aunque este sistema es importante para muchos países
en desarrollo, se podrían reducir o retirar beneficios
a otros. El objetivo, en principio, sería el de evitar
que los beneficios del SGP se centren en unos pocos países,
mientras que la mayoría de las naciones en desarrollo no
se beneficia del programa.
Sin embargo, el principal motivo,
somo señaló hace dos semanas el senador Chuck Grassley,
presidente del Comité de Finanzas, podría ser que
algunos países (aludió directamente a Brásil
y la India) entorpecieron las negociaciones de tratados comerciales
internacionales de interés para EEUU en los últimos
años, como su posición en la Ronda de Doha en la
que trataron de modificar las condiciones para los países
en desarrollo. Básicamente, los países en desarrollo
pretenden, a cambio de flexibilizar sus aduanas, una apertura
en paralelo a sus productos agrícolas.
Además, Argentina, Brasil
y Venezuela bloquearon la negociación del Área de
Libre Comercio de las Américas (ALCA), un tratado regional
promovido por Washington. Por este motivo esta declaración
se interpreta como una advertencia ante el cada vez más
estrecho vínculo de Argentina y Brasil con la Venezuela
de Hugo Chávez, que, además, acaba de unirse al
Mercosur.
Ante estas amenazas, el presidente
argentino, Néstor Kirchnerk, ha respondido que su país
"ya no tiene relaciones carnales con nadie y es un país
independiente", además de recordar los problemas que
Argentina ha tenido en el pasado por "subordinarse a políticas
equivocadas".
De llevar EEUU finalmente a cabo
sus amenazas, afectarían a un 15% del comercio que Argentina
tiene con EEUU y que asciende a un monto total de 616 millones
de dólares (487,7 millones de euros).
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