Evo Morales, presidente de Bolivia, sigue sufriendo las consecuencias de las diversas huelgas que se están convocando en su país y se mantiene a la espera de finalizar las negociaciones con la Confederación de Chóferes de Bolivia.
Al cierre de esta edición, el Gobierno boliviano aún seguía manteniendo rondas de acercamientos con la Confederación de transportistas. Las negociaciones con este colectivo son determinantes, ya que las repercusiones podrían ser nefastas para el presidente y su Gobierno si los camioneros decidieran llevar a cabo sus medidas de presión: paros y bloqueos indefinidos.
Como hace unos días comunicó a Americaeconomica.com la responsable de la Unidad de Monitoreo y Análisis de Conflictos (UMAC) del Ministerio de Trabajo, Mariana Prado, la situación en Bolivia es de continua expectación ante posibles nuevas huelgas.
Actualmente hay varios conflictos de poca envergadura repartidos por todo el país. El más importante es la amenaza para mañana de la Federación de Chóferes de Chuquisaca, que advierte de un posible paro de 24 horas y también exige la continuidad en la construcción de la carretera Potosí-Tarija.
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