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El aumento de la inflación
en la eurozona, en un momento en que el Banco Central Europeo (BCE) no actúa para
frenarla, pone en peligro la competitividad de las compañías
exportadoras del continente, que se enfrentan a productos foráneos
más baratos.
Gregorio Izquierdo, director del Servicio de Análisis del
Instituto de Estudios Económicos (IEE), en declaraciones
a este diario, ha confirmado que el aumento de la inflación
puede ocasionar una pérdida de competitividad de Europa
frente al resto del mundo. A un mayor aumento del IPC, los productos
de las compañías europeas se encarecen, lo que provoca
que sean menos competitivos en el mercado respecto a productos
foráneos, sobre todo los de Asia.
Esta pérdida de competitividad puede desembocar pues finalmente
en un freno del crecimiento económico. La pasada semana
la oficina de estadísticas europea, Eurostat, anunció que la inflación se disparó
en octubre hasta el 2,6% interanual, la tasa más alta en
dos años y se situó seis puntos básicos por encima del objetivo
del BCE. Gran parte del aumento de la inflación en la eurozona
se ha debido al alza del precio del petróleo, que ayer
superó la barrera de los 98 dólares el barril, y
parece encaminarse a los 100 dólares.
En otros momentos, el BCE habría actuado para
frenar los riesgos inflacionistas mediante una subida de tipos
de interés. Sin embargo, en el contexto actual el máximo
organismo de política monetaria decidió mantener hoy el precio
del dinero en el 4%, debido al miedo a la crisis crediticia que
ha sacudido los mercados desde el pasado verano. |