El anuncio que el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, hizo ayer sobre la nacionalización
de la antigua empresa pública de telecomunicaciones, Cantv,
no ha provocado reacciones airadas entre los venezolanos. Ni siquiera
se considera descabellado ni imposible. El actual accionista mayoritario,
la compañía estadounidense Verizon, ya tenía su participación (28,5%) en venta y los
fondos estadounidenses sólo aspiran a conseguir una prima
interesante por sus acciones.
La duda surge sobre la actitud
de los empleados de la empresa, que tienen un 11% del capital,
y sobre las resolución de las reclamaciones de los pensionista
que, por orden judicial, deben recibir una indemnización
igual al valor del 40% de la compañía.
Fuentes financieras de Venezuela
han declarado a Americaeconomica.com que estos son los
principales problemas a los que tendrá que enfrentarse
el proyecto del mandatario. Las palabras pronunciadas ayer por
Chávez fueron imprecisas y no concretó si serían
necesarias, por ejemplo, reestructuraciones de plantilla, que
contarían con una fuerte oposición de los empleados,
ni si el Estado sería el único accionista de la
empresa o contaría con el apoyo de grupos privados que
se encargarían de la gestión.
La decisión judicial de
obligar a la empresa a indemnizar a sus pensionistas con una cantidad
igual al 40% de la capitalización bursátil de la
compañía ya complicaba su futuro y hacía
necesaria una intervención estatal de algún tipo
para asegurar la viabilidad de la compañía.
Una de las opciones que manejan fuentes financieras es que Chávez
podría crear un fondo de pensiones para los jubilados que
dotaría con las acciones correspondientes a ese valor del 40%, lo que sumado al 11% del capital en
poder de los empleados, aseguraría una mayoría nacional
de control.
Otra incertidumbre añadida
sería no saber si el Gobierno piensa hacerse o no cargo
de la recompra de las acciones, aunque está parece
la opción más probable. También parece más
que posible que el magnate mexicano Carlos Slim tenga finalmente
una participación importante en la empresa.
Los Slim, propietarios de Telmex
y América Móvil, iban a comprar a Verizon su 28,5%
en Cantv, pero
no sería descartable que negociaran con el propio Gobierno
o que con su beneplácito adquirieran una participación
similar a los fondos estadounidenses que controlan acciones en
la telefónica, como el Californiano Brandes, o incluso
a la empresa española Telefónica, que posee un 6,9%
de Cantv, pero que al ser propietaria, tras la resolución
de la operación Bell South, de la otra gran operadora del
país (Telefónica Venezuela), lleva tiempo buscando
un comprador para este paquete de acciones.
Otros fondos que participan en
las acciones de Cantv son el suizo Julius Baer Investment Management,
la estadounidense Renaissance Technologies Corp o el alemán
Deutche Bank Aktiengesellschaft, con alrededor de un 20% conjunto de participación
en la compañía.
En cuanto a la española
Telefónica, los expertos financieros afirman que la nacionalización
no afectará al futuro de sus participaciones, que equivalen
al 0,1% de la valoración del Grupo Telefónica, es decir, sólo
algo más de 80 millones de euros.
Otro de los grupos empresariales
con participación en la firma, el venezolano Banco Intercontinental,
pertenece a una de las principales familias del país, los
Caprile. Magnates propietarios de "El Mundo", un gran
diario vespertino venezolano, y de otros medios de orientación
populista. Los Caprile, que eran hasta hace poco muy críticos
con Chávez, han girado últimamente hacia posiciones
de claro entendimiento con el mandatario bolivariano.
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