El diálogo que comenzó ayer entre el presidente de Bolivia, Evo Morales, y la oposición avanza favorablemente. Tanto el mandatario como los gobernadores han manifestado tener esperanzas de que las conversaciones concluyan con un pacto nacional que termine con la crisis política que vive el país debido a la reforma de la Constitución.
El gobernador de La Paz, José Luis Paredes, se declaró ''optimista'' tras la primera reunión y agradeció a Morales su disposición a atender las demandas de pacificación, tras los múltiples episodios de violencia que durante las últimas semanas han dejado varias víctimas en el país andino.
Ambas partes coincidieron en que durante las conversaciones se acordó que no se cuestionará la unidad del país, ante varias denuncias de miembros del Gobierno que aseguraban que las autonomías departamentales que buscan varios prefectos (gobernadores ) atentan contra ella, y acordaron respetar la democracia y las leyes en todo momento.
Los prefectos también reclamaron que se dé marcha atrás en la aprobación de la nueva Constitución y se anulen decenas de puntos que, según su criterio, promueven la confrontación y el racismo, al dar privilegios a la población indígena.
La crisis se agudizó en diciembre, cuando la mayoría oficialista en la Asamblea Constituyente aprobó una Constitución sin consenso con la oposición que, según los gobernadores, pone en riesgo la unidad del país al crear 36 autonomías indígenas con gobierno y territorio, dentro de los departamentos (comunidades). |