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La cuestionada debilidad de las
divisas asiáticas, y en especial del yen y el yuan, es
uno de los ejes de debate en la cumbre del G-7 que se inició
en Alemania, y hoy ha sido la fecha elegida por el Banco de China
para anunciar, una vez más, y sin concretar fecha, su disposición
a permitir mayor flexibilidad en el yuan. A modo de respuesta,
el ministro alemán de Finanzas, anfitrión de la
cumbre, se ha mostrado favorable a que países emergentes
como la propia China, y Rusia, se incluyan en el G-7.
El ministro alemán de Finanzas,
Peer Steinbrueck, había reconocido previamente, y siempre
en el marco de la cumbre que se celebra en la localidad germana
de Essen, que habló de divisas con su homólogo chino,
Jin Renqing, sin apuntar más detalles sobre estas conversaciones.
En la jornada de hoy el Banco de
China, además de reiterar su disposición, sine die,
de permitir una mayor liberalización de su divisa, insistió
en el mensaje de la necesidad de garantizar que el yuan se mantenga
siempre dentro de márgenes razonables y equilibrados.
El inicio de la cumbre del G-7 ha coincidido además con
la publicación de un déficit comercial récord
en China, y un aumento mayor del previsto del saldo negativo de
la balanza comercial de Reino Unido. Las autoridades francesas
son las que se habían mostrado en los últimos meses
más críticas, en sus intervenciones públicas,
con el BCE y la revalorización del euro.
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