El
Gobierno de Néstor Kirchner ha suspendido las ventas en
el exterior de carne durante seis meses y ha incrementado las
retenciones, el impuesto a las exportaciones. El objetivo es frenar
los aumentos de precios de la carne ampliando la oferta.
La subida de las retenciones
sólo ha afectado a las exportaciones de la carne con hueso,
que han pasado del 5% al 15%. Este tipo de producto era el único
que se había librado del incremento que ordenó en
noviembre el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna,
que elevó el resto de las variedades cárnicas al
15%.
Esta decisión no ha sorprendido
al sector, que protagoniza un conflicto con el Ejecutivo desde
el pasado mes de enero, cuando el presidente Kirchner y la ministra
de Economía, Felisa Miceli, propusieron a los representantes
del sector cárnico que se adherieran a su plan anti-inflacionista,
basado en acuerdos con productores y supermercados para congelar
los precios.
Algunas asociaciones ganaderas
no firmaron este pacto, exigían a cambio una rebaja de
las exportaciones. Ahora, el Gobierno ha puesto en marcha las
acciones contrarias y lo ha hecho después de que durante
cuatro días consecutivos el precio de la carne haya subido
en torno al 12% y 19%. En lo que va de año, los incrementos
se cifran entre el 22% y el 29%.
Sin embargo, los ganaderos presentaron
al Ejecutivo una fórmula alternativa, que ha sido ignorada.
Fuentes de la Confederación de Asociaciones Rurales de
Buenos Aires y la Pampa (Carbab) han explicado a Americaeconomica.com
que el colectivo le había propuesto al Ministerio de Economía
modificar el peso mínimo establecido para poder comercializar
las reses. En su opinión, si se flexilizara esta norma,
muchos ganaderos podrían sacar a la venta más terneros,
ya que las malas condiciones climáticas del año
pasado han impedido que los animales engordaran.
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