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El Banco Central de Japón
(BoJ) ha tomado finalmente la esperada decisión de dar
por terminada la política monetaria ultrarrelajada que
ha caracterizado a la economía nipona en los últimos
cinco años, ante las evidencias de que el peligro de la
deflación se ha superado.
Al cierre de su reunión
de dos días, los responsables del BoJ decidieron, por siete
votos favor y uno en contra, que ha llegado la hora de recortar
la liquidez que el banco central inyecta en el sistema. El gobernador,
Toshihiko Fukui, explicó que en un plazo de tres meses
el BoJ recortará estos fondos en un 82%, hasta 50.700 millones
de dólares. Fukui también informó que el
banco central se ha fijado un objetivo de inflación en
un rango comprendido entre el 0% y el 2%.
La decisión del BoJ era
esperada, después de que la tercera subida mensual registrada
en enero por el IPC confirmara que la economía nipona ha
puesto fin a los cerca de siete años de deflación
que obstaculizaron su crecimiento. Sin embargo, también
es conocido que el Gobierno quiere que el banco central sea extremadamente
prudente en el momento de subir el precio del dinero, por el miedo
a que una subida de los tipos pueda afectar la incipiente recuperación
y también provocar una apreciación del yen que afecte
a la industria exportadora.
Por el momento, el gobernador
del BoJ ha dejado claro que los tipos de interés no subirán
por lo menos hasta abril. Y la mayoría de los analistas
apuesta por que esta subida no tendrá lugar antes de 2007.
El yen subía en los principales cruces al mediodía,
tras superar una pequeña reacción bajista al conocerse
que los tipos seguirán, por el momento, sin variaciones.
El que también han dejado
en los mismos niveles a los tipos de interés ha sido el
Banco de Inglaterra (BoE) que decidió hoy mantener los
tipos de interés en el 4,5%, por séptimo mes consecutivo.
La decisión era esperada, ya que en la última reunión
del BoE sólo uno de los nueve consejeros votó en
favor de recortar los tipos.
El BCE amenaza con más
subidas. En su Boletín Mensual de marzo, el Banco Central
Europeo (BCE) volvió a alertar sobre el riesgo de un repunte
de las presiones inflacionistas y afirmó que los tipos
de interés en la zona euro siguen bajos y su política
monetaria continúa siendo acomodaticia. Unas
afirmaciones que reproducen las que hizo el presidente, Jean Claude
Trichet, tras anunciar la subida de los tipos hasta el 2,5% la
pasada semana. En el documento, el BCE también advierte
a los nuevos países de la UE que quieran incorporarse a
la moneda única que para conseguir este objetivo tienen
que tener muy controlada la inflación, que en muchos casos
se disparó tras su ingreso en Europa.
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