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La decisión de la SEC
de exigir a las cotizadas que publiquen con más detalle
las retribuciones de sus ejecutivos ha provocado ya reacciones
en la UE. Algunos colectivos, desde asociaciones de accionistas
a sindicatos, quieren que Bruselas entre en el debate.
Los últimos escándalos
corporativos registrados en el sector de la automoción
alemana, por ejemplo, se han convertido también en el detonante
de un escenario que, según algunos expertos, cambiará
muy pronto. En cuanto que los activistas del capital riesgo y
otros inversores institucionales empiecen a asumir un papel más
activo en las empresas donde participan. También desde
ambientes jurídicos se señala que la oleada
es imparable, y creen que los gestores empresariales no
van a poder actuar sin dar explicaciones, ni cobrar un sueldo
sin justificarlo. Casi partida por partida. Pero la falta de unas
normas comunes de conducta homogéneas para todo el territorio
de la UE quizá esté ralentizando el proceso.
Y esto es precisamente lo que
se impulsa ahora desde algunos colectivos que empiezan a organizarse
en el ámbito paneuropeo para hacer oír su voz en
Bruselas y algunos ya han conseguido que se les escuche. No se
trata sólo de accionistas que se creen estafados. El debate
empieza a abrirse paso en otros ámbitos, políticos
y sociales con capacidad de presión. Como los mismos sindicatos.
Y en este aspecto el ejemplo del supervisor estadounidense sí
parece estar en la línea correcta. Los ejecutivos
europeos suelen alabar siempre el modelo económico anglosajón,
menos, curiosamente, cuando hay que abordar la transparencia empresarial,
afirman fuentes sindicales.
Algunos expertos creen, sin
embargo, que hay demasiadas diferencias entre Europa y EEUU y
que no resulta necesario todavía seguir la estela de la
SEC. Y ponen un ejemplo.En la actualidad, los altos ejecutivos
estadounidenses ganan por término medio cinco o seis veces
más que los europeos. Aunque admiten que hay excepciones.
Batalla. En muchos países,
como España o Alemania, por ejemplo, las principales centrales
sindicales han presentado sus alegaciones y enmiendas a los proyectos
de códigos éticos elaborados por los distintos supervisores
bursátiles. Con un especial énfasis en que se hagan
públicas las condiciones contractuales de los gestores
y el detalle de sus retribuciones.
Y junto a las acciones coordinadas
en toda Europa que empiezan a perfilarse, van a desarrollar también
batallas individuales en empresas concretas con el objetivo de
llevar el debate a la sociedad y de que los accionistas, minoritarios
o no, sean conscientes también de lo que sucede. Especialmente
en compañías, donde la resolución negociada
de algunos conflictos se ha larvado y donde los asuntos de homologación
social no avanzan al ritmo prometido.
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