El
informe de la consultora estadounidense E-Tech, que consideraba
como un fracaso el conducto gasífero de Camisea (Perú),
carece de credibilidad y de fundamento. Así lo indicaron
a Americaeconomica.com algunos expertos del proyecto,
quienes reconocieron que las causas de las roturas registradas
en las últimas semanas aún no están claras.
Sin embargo, el Organismo Supervisor
de la Inversión en Energía (Osinerg), ha identificado
72 puntos críticos a lo largo de las tuberías del
conducto, según el informe de la entidad a la que ha tenido
acceso el diario peruano La República. Estas zonas
de riesgo coinciden en su mayoría con los tramos indicados
por E-Tech, que además opina que cualquier fallo en la
infraestructura será culpa de las oxidadas y mal soldadas
tuberías.
Transportadora de gas de Perú
(Tgp), la empresa encargada de gestionar el proyecto, fue informada
del potencial peligro que corría el conducto de 720 kilómetros
en zonas de la selva, tal como destaca la prensa local. No obstante,
el gerente de relaciones con inversionistas de la compañía,
Rafael Guarderas, rechazó la posibilidad de futuros derrames.
Las cinco roturas en menos de
un año de la infraestructura han comenzado a preocupar
a la Administración peruana. El primer ministro de este
país andino, Pedro Pablo Kucynski, ha indicado que auditarán
el proyecto para determinar las causas de los incidentes y no
descarta que las ruturas sean obra de un sabotaje.
En el consorcio gasífero
Perú LNG, un de los proyectos de inversión más
importantes del país, operan las compañías
Hunt Oil, con un 50% del capital, SK Corporation con un 30% y
Repsol YPF con un 20%. El proyecto consiste en la construcción
y operación de una planta de licuefacción en Pampa
Melchorita, a 169 kilómetros al sur de Lima. La infraestructura
tendrá una capacidad de producción nominal de cuatro
millones de toneladas/año de gas natural licuado que se
comercializará en la costa oeste de EEUU y México.
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