El
responsable de las operaciones de Toyota en EEUU, Hideaki Otaka,
ha presentado su dimisión a la espera de que se resuelva
una demanda por acoso sexual que ha sido interpuesta por Sayaka
Kobayashi, una secretaria de dirección de la compañía
ante el Tribunal Superior de Manhattan. Kobayashi pide una indemnización
de 190 millones de dólares para resarcirse de los daños
morales recibidos y asegura, además, que la decisión
de no acceder a las peticiones sexuales de Otaka, provocó
finalmente su despido.
Otaka, por supuesto, lo niega,
y ha dimitido para no perjudicar a la compañía,
según dice. En la empresa, sin embargo, se intenta mantener
una cierta postura de neutralidad, hasta que se conozca la decisión
judicial. Aunque se ha anunciado la contratación de la
consultora de Alexis Herman, antiguo secretario de Trabajo del
presidente Clinton, para que realice una profunda auditoría
de la implementación de la política laboral antidiscriminatoria
aprobada por la junta de accionistas de la empresa hace dos años.
Otaka ha sido sustituido por dos
ejecutivos, Yuki Funo que actuará como consejero delegado
y Jim Lentz que ocupará la presidencia.
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