El
presidente del Gobierno español, José Luis Rodriguez
Zapatero, no ha dado ninguna respuesta a la solicitud de su homólogo
boliviano Evo Morales, de entrevistarse durante la Cumbre entre
la Unión Europea (UE) y Latinoamérica en Viena (Austria)
del próximo fin de semana. La razón parece ser que
el jefe de Gobierno español pretende distanciarse del país
sudamericano para manifestar su rechazo a la forma de llevar a
cabo la política boliviana de nacionalización de
los hidrocarburos, en la que se ha visto afectada la empresa
española Repsol.
El presidente Zapatero no apoya
el camino elegido por Evo Morales, que incluyó la ocupación
militar de campos y refinerías, además de conminar
a las petroleras a firmar nuevos contratos renegociados con mayores
concesiones para el Estado en 180 días o irse del país.
Así, el mandatario español considera que de continuar
Bolivia de esta manera, Evo Morales podría dejar de contar
con los apoyos internacionales para sacar su país adelante.
El rechazo español a las
medidas bolivianas se ha reflejado no sólo en la determinación
de Zapatero de no reunirse con Morales, sino también el
la suspensión de los trámites para la firma de un
memorándum de entendimiento que pretendía estrechar
lazos de amistad entre España y Bolivia.
Tampoco parece estar en la agenda
del presidente español una entrevista con el mandatario
venezolano, Hugo Chávez. Los únicos encuentros programados
por Moncloa, sede del Gobierno de España, son con el mandatario
mexicano, Vicente Fox, y con el de Brasil, Luiz Ignácio
Lula da Silva, que son "prioritarios" para el país
europeo, según fuentes oficiales.
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