El ministro brasileño de Minas y Energía, Silas Rondeau, afirmó a las agencia EFE que el clima ha mejorado y parece que las negociaciones que mantenían en La Paz la petrolera estatal Petrobras y las autoridades bolivianas por las dos refinerías nacionalizadas en el país andino son productivas.
Petrobras ha dado a Bolivia un plazo, que vence hoy, para llegar a un acuerdo sobre las dos refinerías, adquiridas por la empresa brasileña en 1994 y nacionalizadas el año pasado por el Gobierno de Evo Morales.
El lunes pasado, la compañía brasileña envió a las autoridades bolivianas una oferta final para intentar desbloquear una negociación que ha causado serios roces entre ambos países.
Hasta esa propuesta, Petrobras exigía por las refinerías la suma de 200 millones de dólares (147,2 millones de euros), mientras que Bolivia ofrecía sólo 60 millones de dólares (44,1 millones de euros).
Según han advertido fuentes oficiales brasileñas a algunas agencias de noticias, si no se llega a un acuerdo en estas negociaciones, Petrobras está decidida a recurrir a los tribunales internacionales y a la propia justicia de Bolivia para defender lo que considera sus legítimos intereses.
El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, explicó que la decisión de darle un ultimátum a Bolivia fue tomada después de que supo por la prensa de un decreto promulgado el domingo en esa nación, que en su opinión afecta sensiblemente a las refinerías.
Mediante ese decreto, el presidente Morales reservó a la compañía estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) todo lo relativo a la comercialización, tanto en el mercado interno como externo, del crudo reconstituido y gasolinas “blancas” producidas en el país.
|