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Desde que a finales de enero Ben
Bernanke tomara el mando de la Reserva Federal (FED), todas las
decisiones sobre los tipos de interés estadounidenses habían sido
adoptadas por unanimidad. Pero ayer, el cambio de ciclo, tras 17
subidas consecutivas, originó divisiones en el seno de
la autoridad monetaria de EEUU.
El presidente de la FED de Richmond,
Jeffrey Lacker, rompió el consenso al mostrarse partidario
de adoptar un nuevo incremento
de los tipos de interés, con la intención de asegurar
el freno de las presiones inflacionistas, más aún
con el precio del petróleo al borde de sus máximos
históricos. Lacker no tiene previsto exponer su posición
discrepante con respecto al resto de miembros de la FED hasta la publicación,
el próximo 29 de agosto, de las actas de la reunión
de ayer.
La última disensión
en el seno de la FED se produjo en septiembre pasado, a raíz
del huracán Katrina, cuando Mark Olson abogó por
frenar las subidas de tipos.
Los analistas, en constante debate
acerca de la reputación de Bernanke con respecto a su predecesor,
Alan Greenspan, destacan la fama de ‘duro’ de Lacker
en la lucha contra la inflación. Añaden asimismo
que el distrito de la FED de Richmond comprende Maryland, North Carolina, South Carolina y parte de Virginia, un territorio
sede de dos de los mayores bancos de EEUU, Bank of America y Wachovia.
Precisamente ayer, Bank of America se convirtió en el mayor
banco del país por capitalización bursátil,
por delante de Citigroup.
Futuros. La decisión de
mantener sin cambios, en el 5,25%, los tipos de interés
no sorprendió al mercado. Pero el mensaje lanzado por la
Reserva Federal ha rebajado las expectativas de analistas e inversores
de que 2006 se cerraría sin más incrementos en el
precio oficial del dinero. Algunos expertos señalan que
la tesis de Jeffrey Lacker a favor de nuevas subidas podría
calar incluso en la próxima reunión de septiembre
de la FED.
Los futuros de diciembre de los
tipos de interés reflejaban hoy un 53% de posibilidades
de que se produzca una subida hasta el 5,5%. Hace sólo
una semana, este porcentaje ascendía al 96%. Analistas
como los de Barclays prevén otra subida adicional, hasta
el 5,75%, durante lo que resta de 2006. El dólar cotizaba en mínimos
de dos meses en su cruce con el euro. |