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El presidente de Brasil, Luiz
Inácio Lula da Silva, y el candidato socialdemócrata
Geraldo Alckmin se enfrentaron hoy en un debate electoral en televisión
caracterizado por duras acusaciones de una y otra parte. A pesar
de que ninguno de los dos ha sido el claro vencedor de la contienda
mediática, Lula obtendría el 50% de los votos frente
a un 43% de Alckmin, según una encuesta publicada ayer
por Datafolha.
El debate, organizado por el canal
de televisión Bandeirantes con vistas a la segunda vuelta
de las elecciones, prevista para el 29 de octubre, es el primero
al que asiste Lula, quien ha sido acorralado por Alckmin en torno
a los escándalos de corrupción que sacuden al país
desde mediados de 2005.
En los debates televisados previos
a la primera vuelta electoral del pasado 1 de octubre, Lula se
abstuvo de participar y Alckmin se lo ha echado en cara hoy.
En los momentos más controvertidos
ambos se tacharon de "mentirosos", "mal informados",
y se acusaron de decir "sandeces", de "engañar"
al electorado y de evadir preguntas.
Acusado por su adversario por los
escándalos en su Gobierno y su partido, Lula insistió
en desmarcarse y afirmó que su Ejecutivo no ha hecho como
los anteriores gobiernos brasileños, que "escondían
todo debajo de la alfombra".
El debate comenzó con buenas
maneras, pero se descompuso ante la agresividad de Alckmin, que
en su primera oportunidad pidió explicaciones por un dossier
con falsas acusaciones contra él que miembros del comité
de campaña de Lula intentaron comprar para perjudicarle.
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