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Los gobernadores bolivianos de
las regiones autonomistas de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija,
han exigido a Evo Morales que ponga medidas para terminar con
las hostilidades en las regiones que pretenden conseguir una mayor
autonomía frente al poder central. Los cinco han reaccionado
alarmados por los sucesos en Cochabamba, cercada por manifestaciones
que están aislando a la ciudad del resto del país
para pedir la dimisión del dirigente Manfred Reyes Villa.
Según la prensa local, el
gobernador de Cochabamba ya ha negado rotundamente la posibilidad
de dejar su cargo, porque, según él, no puede "traicionar
el voto de 250.000 personas que me eligieron en diciembre ni permitir
que se avasalle la democracia". Mientras tanto, el presidente
Evo Morales ha enviado a un representante del Gobierno para favorecer
el diálogo entre Reyes y la Central Obrera Departamental
de Cochabamba, líder de las protestas, y así, "restituir
el respeto a la institucionalidad".
Morales ha lamentado en la prensa
local que los movimientos sociales se enfrentaran con la autoridad,
pero recordó que fue Reyes el primero en actuar imprudentemente.
Según el presidente, el origen de las manifestaciones populares
en contra del dirigente se remonta al apoyo brindado por este
a la propuesta de independencia del departamento de Santa Cruz.
Cochabamba ha sido en las últimas
48 horas escenario de violentos enfrentamientos entre campesinos
que exigen la dimisión de Reyes Villa y fuerzas policiales
supuestamente leales al gobernador, lo que ocasionó el
bloqueo de los caminos de la región. Los manifestantes
exigen la dimisión de Villa por haber propuesto un referéndum
para conseguir la autonomía administrativa y económica
en la región, que hace un año ya había votado
en contra de esta posibilidad.
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