Mientras el Gobierno de Chávez
perfila su nuevo programa económico, en el que podrían
estar incluidas las nacionalizaciones de algunas empresas que
operan en sectores estratégicos, la Hacienda venezolana
anunciaba ayer la inminente creación de un nuevo impuesto
que gravará a los propietarios de aquellas tierras agrícolas
que no estén cultivadas.
El superintendente del Servicio
Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria
(Seniat) de Venezuela, José Vielma Mora, ha informado de
que el impuesto será del 1% sobre las hectáreas
de las tierras sin producción.
Esta medida forma parte del plan
del Seniat para combatir los latifundios en el país. De
hecho, el Instituto Nacional de Tierras ya anunció a mediados
del año pasado que tomaría 334.500 hectáreas
de 53 propiedades privadas, que fueron calificadas por el Gobierno
como "tierras ociosas".
Hugo Chávez ya había
a probado en noviembre del 2001 una ley habilitante sobre las
tierras de cultivo en Venezuela que le permite al Gobierno usar
los campos y posibles expropiaciones de terrenos en el supuesto
que se determinen que no están siendo explotadas.
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