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El anuncio realizado ayer por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sobre la próxima nacionalización de algunas empresas que operan en sectores estratégicos, como la energía o las comunicaciones, provocó un derrumbe espectacular de la Bolsa de Caracas y afectó también al resto de los grandes mercados financieros de la región. Pero los expertos creen que esa tendencia no va a mantenerse.
El martes, mientras Caracas acumulaba unas pérdidas espectaculares (-18,7%), el resto de las grandes bolsas latinoamericanas acusaban el golpe. Sin embargo, a pesar de la acumulación de cifras negativas que se extendían por Argentina (-2,7%) y México o Brasil (-1,9%), entre otras grandes plazas financieras regionales, los analistas de los blogs especializados se mostraban casi unánimemente contra la posibilidad de que los próximos movimientos de Hugo Chávez tuvieran capacidad de provocar un efecto contagio. De hecho, hasta la propia Bolsa venezolana corregía hoy parte de su hundimiento de ayer y recuperaba a media sesión un 6,7%.
El argumento más recurrente utilizado por los ‘ciberexpertos' financieros explicaba que los inversores internacionales, la gran banca y los gestores de fondos, saben desde hace tiempo que Latinoamérica no es un bloque unitario y que cada uno de los países de la región puede tener un destino diferenciado en lo financiero. Sin contar con que mientras los precios de las materias primas mantengan los números actuales, los riesgos de impago permanecerán alejados del actual escenario. Y ambos elementos restan incertidumbre a medio plazo.
Otros expertos, algo mas cautos, sin embargo, consideran que será necesario esperar a que aparezcan los datos de enero relativos a la inversión de los fondos en el área para anticipar una tendencia de futuro. Para saber si se mantendrá el ritmo de los dos últimos años en los que los mercados latinoamericanos han sido receptores netos de más de 3.000 millones de dólares por ejercicio, o si esas cifras pueden reducirse radicalmente.
Hay otros elementos favorables. Por ejemplo, la vitalidad de los "blue chips" regionales, cuyos ratings y valores bursátiles se han desligado hace tiempo de los números correspondientes al riesgo país. El ejemplo de empresas como la brasileña Vale do Rio Doce o el holding de Carlos Slim, con sus buques enseña Telmex y América Móvil, es evidente. Se trata de compañías que han optado en los últimos años por la expansión internacional y cuyos beneficios dependen mucho menos que antes de sus mercados de origen.
Además, las previsiones de los organismos internacionales son favorables para las economías latinoamericanas que, por cuarto año consecutivo, pueden conseguir un crecimiento del PIB situado en el entorno del 5%.
Entonces, ¿pasará inadvertida la furia ‘nacionalizadora' de Chávez? Quizá no. Otras fuentes consultadas por este diario creen que la fórmula que finalmente se emplee para llevar a cabo el proceso, si se materializa, tendrá mucho que ver con lo que pase en el futuro. Si la nacionalización consiste en una recompra de las acciones a precios de mercado, los problemas no serán demasiados.
Tampoco si el modelo finalmente adoptado permite la permanencia en los accionariados de socios privados, locales e internacionales. Al fin y al cabo, ése es el modelo vigente ahora mismo en sectores como las comunicaciones o la energía en algunos grandes países desarrollados de Europa, como Francia o Alemania, muy poco sospechosos de realizar políticas contrarias a las que marca el libre mercado. |