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La poca creación de empleo
y la caída de los precios de la vivienda podrían
repercutir en el consumo en EEUU, lo que ha llevado al Gobierno
estadounidense a buscar diferentes medidas para evitar que éste
caiga, ya que, de producirse, la economía entraría
en recesión.
El consumo representa aproximadamente un 70% del PIB de EEUU.
Una caída en el consumo, debido a los malos datos de empleo
conocidos y a la crisis inmobiliaria, llevaría inevitablemente
a la mayor economía del mundo a la recesión, que
tanta inquietud ha producido en los últimos meses. El precio
de la vivienda es un factor decisivo para evitarla, ya que uno
de los principales medios de financiación de las familias
son las hipotecas. Esto ha provocado que la Administración
Bush esté incrementando sus esfuerzos para intentar paliar
la situación.
Ayer mismo, la prensa internacional apuntó
que el Gobierno podría replantearse una rebaja de los impuestos
de unos 500 dólares para cada contribuyente, en un esfuerzo
por mantener el gasto de las familias. Esta medida se uniría
al plan anunciado ya por el Gobierno en diciembre de congelar
los tipos de interés de las hipotecas subprime, para evitar
que alrededor de 1,2 millones de personas pierdan su vivienda.
Analistas. Pese a estas medidas, diferentes casas de análisis
como Goldman Sachs, Merrill Lynch o Morgan Stanley ya han advertido
de que EEUU se encamina a una recesión económica.
No obstante, el consumo aún no se ha visto afectado por
la crisis de la vivienda. Según una encuesta realizada
por Bloomberg, el gasto personal se incrementó un 2,6%
en el último período de vacaciones. |