El
Gobierno argentino ha amenazado a las petroleras con retirar sus
concesiones de áreas de hidrocarburos a aquellas empresas
que han disminuido sus reservas de forma notoria. Según
los dirigentes, se trata de una medida que pretende incentivar
la explotación en un plazo determinado, y que afecta a
Repsol YPF, Petrobras y Chevron, entre otras compañías,
cuyas áreas sufrieron una merma de alrededor de un 20%
en los últimos años.
El ministro de planificación,
Julio De Vido, ha declarado que en ese mismo período otras
petroleras habrían incrementado sus reservas en más
de un 50%. Total, Pan American Energy, Wintershall y Oxi conforman
la lista de las empresas que cumplieron el acuerdo de de mantener
o aumentar las provisiones.
De Vido afirma haber realizado
una comparación zona por zona entre las petroleras que
aumentaron las reservas y las que no. La diferencia es la inversión
realizada, un argumento que utilizará el gobierno para
dar de baja las concesiones por incumplimiento de contratos, según
el secretario.
El fundamento legal del Gobierno
sería un enunciado de los propios contratos de concesión
de las áreas de hidrocarburos, que obliga a las
petroleras a maximizar los esfuerzos exploratorios. El párrafo
es un intento para que al final de la concesión, entre
2016 y 2017, hayan repuesto las reservas consumidas.
El Instituto Argentino del Petróleo
y el Gas aporta unos datos que apoyan la afirmación de
la continua caída de los indicadores, que habrían alcanzado
un punto de inflexión cerca de 1998. Desde entonces y hasta
2004, la producción de petróleo disminuyó
un 17,3% y las reservas un 19,3%. En ese mismo lapso, la producción
por pozo cayó de 10 a 6,5 metros cúbicos por día.
El gas natural disminuyó
en un 28% sus reservas entre 2000 y 2004, lo que hace que Argentina
no disponga de ese recurso por más de una década,
a menos que se encuentren nuevos yacimientos, según el
Instituto.
|