Los
insistentes rumores de que el Banco del Pueblo de China va a materializar
su amenaza de vender bonos estadounidenses y sustituir estos activos
en sus reservas, por oro y platino, continúan animando
la cotización de estos dos metales preciosos que se beneficia
también de la tensión política entre EEUU
e Irán y de la tendencia al alza sostenida de los precios
del barril de petróleo. En lo que respecta al banco central
del país asiático, sus portavoces parecen alentar
el arbitraje financiero, al negarse, hasta ahora, a desmentir
la versión sobre su estrategia de reservas que circula
por el mercado.
Cifras. Gracias
a estos factores ayer, por primera vez desde octubre de 1980,
el precio de la onza de oro se ha situado por encima de los 700
dólares. Hace 26 años, la trayectoria alcista de
este metal estuvo justificada por una inflación estadounidense
que se situó por encima del 12% en los últimos meses
del periodo presidencial de Jimi Carter y las tensiones petrolíferas
que provocó el cambio del régimen iraní.
Ahora, desde el 19 de enero, fecha en que Irán anunció
que reanudaba su programa nuclear, el precio del oro se ha incrementado
un 27% y el del platino un 39%. Este metal marcó ayer un
récord histórico, al situar su precio en 1.233 dólares
por onza.
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