|
Los malos resultados empresariales
de Motorola y la pérdida de valor bursátil del fabricante
de móviles, que en los que va de año ha caído
más de un 15%, desataron la guerra liderada por el activista
Carl Icahn, en busca de la defensa de los inversores minoritarios.
Como ya
es habitual, este multimillonario ha mantenido durante los últimos
meses una discusión con el consejo de Motorola de cara
al público, con cartas publicadas en prensa y críticas
directas a la gestión de la dirección y al presidente,
Edward Zander.
Icahn tenía
clara una solución, debía conseguir un puesto en
el consejo que le permitiera un mayor margen de maniobra. Pero
la campaña liderada por Zander parece haber sido más
convincente. A la espera de resultados oficiales, la junta de
accionistas celebrada el 7 de mayo dio la victoria al consejo,
pero Icahn se vio respaldado por algunos inversores minoritarios
que consideran al magnate como un líder, mientras que falló
en conseguir el apoyo de los grandes fondos de inversión.
Icahn no
se ha dado por vencido. El polémico multimillonario ha
aparecido ante los medios triunfante, de la mano de su esposa
como si se tratara de un candidato presidencial, y ha declarado
que mantendrá el 2,9% del capital que posee para seguir
presionando a la dirección.
Institutional
Shareholders Services (ISS), compañía líder
en voto por delegación en EEUU, dio su apoyo al inversor
y ha declarado a EL BOLETIN que el proceso emprendido por Icahn,
aún si el inversor pierde la batalla, ha sido positivo
para la compañía y que supone un revulsivo para
el consejo.
Según
C. Young, vicepresidente de ISS, Icahn se mantendrá atento
a la evolución de resultados y la cotización bursátil
de la compañía y podría volver a la
carga a finales de año o principios de 2008 si Motorola
no consigue los objetivos anunciados.
No es la
primera vez que el multimillonario ocupa portadas con procesos
similares. General Motors y Time Warnes fueron algunas de sus
contiendas más sonadas.
|