La presidenta argentina, Cristina Kirchner, anunció que
parte de los millonarios impuestos a las exportaciones de soja
serán destinados a financiar un plan nacional de construcción
de hospitales, viviendas y caminos. Con esta medida, el Gobierno
planea frenar las protestas de los empresarios agrícolas.
El anunciado Programa de Redistribución Social
se financiará con los ingresos resultantes del aumento
de los gravámenes móviles a las exportaciones del
llamado 'oro verde', establecidos a comienzos de marzo, cuando
la alícuota era de 35%, y que ha provocado más de
90 días de protestas por parte de los empresarios agrícolas
que consideran que el aumento iba destinado a engrosar las arcas
del Gobierno.
Fernández detalló que el 60% del monto
se destinará a la construcción de por lo menos 40
hospitales públicos y 300 centros de salud en todo el país.
Otro 20% será destinado a planes de viviendas urbanas y
rurales y el 20% restante a construir y mantener caminos rurales.
El plan estará en manos de los ministerios
de Economía, Salud y Planificación Federal y las
obras se harán de manera descentralizada, mediante convenios
con las provincias y los municipios, a los que se girarán
los fondos.
Los empresarios agrícolas han rechazado dicha
medida y continúan con las protestas. Mantienen los bloqueos en
distintas rutas de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos
y La Pampa. En algunos puntos impiden por completo el paso de
vehículos
La soja es el principal producto de exportación
de Argentina, que es líder mundial en ventas de harinas
y aceites, con una cosecha calculada en 24.000 millones de dólares
(más de 15.000 millones de euros) al año.
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