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Tras el reparto definitivo de los escaños,
el Partido de Acción Nacional (PAN) se confirma como el
partido mayoritario en ambas Cámaras mexicanas. Según
datos facilitados por el Instituto Federal Electoral (IFE) el
pasado domingo, los 500 asientos de la Cámara Baja, se
repartirán conforme a los siguientes porcentajes: 33,39%
para el PAN; 28,99%, Partido de la Revolución Democrática
(PRD); 28,21%, Partido Revolucionario Institucional (PRI). Respecto
al Senado, el reparto sigue la misma jerarquía, con los
siguientes porcentajes: PAN, 33,54%; PRD, 29,69%; PRI, 28,07%.
El resto de los escaños se reparten entre los partidos
minoritarios, que podrían actuar como bisagra.
Como ya se sabía, la fragmentación
en ambas Cámaras hará necesario la búsqueda
de alianzas parlamentarias. Consciente de que el anterior presidente,
Vicente Fox, vio frustrada parte de su acción de Gobierno
al no contar con apoyos suficientes para aprobar las reformas
que hubiese deseado, su sucesor, Felipe Calderón, ya ha
ofrecido puestos en el Gobierno a aquellos rivales electorales
que le garanticen el apoyo parlamentario.
Después de que el IFE proclamara ganador
a Calderón, el sábado pasado el candidato del PRD,
Andrés Manuel López Obrador, convocó a sus
seguidores en el Zócalo de la capital méxicana.
Como ya se sabía, confirmó que pensaba recurrir
al Tribunal Electoral Méxicano y exigir el recuento "voto
por voto". A la convocatoria acudieron cientos de miles de
seguidores, y se presentaron las medidas a seguir por los seguidores
del partido: 1) marcha nacional desde todos los distritos electorales
del país hacia la Ciudad de México, "sin afectar
derechos de terceros"; 2) una "segunda asamblea informativa"
a congregarse en el Zócalo en este mes; 3) formar comités
de difusión; 4) portar, un moño tricolor, como distintivo
de su exigencia.
En declaraciones a Americaeconomica.com,
Gerardo Fernández Noroña, portavoz del PDR, explicó
que el IFE no puede dictaminar quién es el ganador, sino
que esa facultad corresponde al Tribunal Electoral, por ello,
estaría fuera de lugar hablar o felicitar a Calderón
como ganador. Indignado ante lo que considera un flagrante robo
electoral, niega cualquier posible acuerdo de gobierno con el
PAN e insiste en que piensan llegar hasta el final a la hora de
demostrarlo. En su opinión, el dictamen de los observadores
de la UE, según el cual no habría existido fraude,
sólo se podría explicar por que al diputado europeo
del PP, José Salafranca (que encabezaba la delegación),
"le ha ganado claramente su posición de derecha".
Para ello, apoya su argumentación en que observadores del
Global Exchange si coincidirían con la versión
del PRD.
Finalmente, Noroña niega cualquier intento
de condicionar el segundo recuento retrasando la llegada de votos
de los distritos del norte del país (con mayoría
del PAN). Desde el entorno de Calderón se había
acusado al PRD de buscar con esa estrategia la imagen del PRD
como ganador durante la mayor parte del recuento. El portavoz
del PRD considera absurdo hablar de buscar una imagen cuando lo
que les corresponde es la Presidencia, máxime cuando el
recuento estaba controlado por funcionarios del Programa de Resultados
Electorales Preliminares (PREP) y, por ende, por el Gobierno.
Precisamente, en el día de hoy, en medio
de fuertes críticas que le atribuyen la manipulación
en la forma en que se alimentó de datos al Programa de
Resultados Electorales Preliminares (PREP), su responsable, René
Miranda, presentó una nueva versión de los motivos
por los cuales el candidato panista, Felipe Calderón, siempre
fue adelante durante el primer recuento. Miranda atribuyó
esta situación al mayor desarrollo tecnológico de
los Estados del norte de México e incluso habló
de que "razones culturales" influían en la velocidad
con que se cuentan los votos en las diferentes regiones. Sin embargo,
contradiciendo la versión del IFE sobre el recuento, reconoce
que hubo cruces en la delantera entre López Obrador y Calderón,
tan sólo que con anterioridad a que se pudiesen hacer públicas.
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