Una
investigación del instituto Datafolha, realizado a petición
del diario Folha de San Paulo, ha revelado que unos seis millones
de brasileños de las clases D y E, dos de los estratos
económicos más bajos, subieron de categoría
y se ubicaron en la clase C a partir de la elección del
presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en 2002. Es en esas clases
donde se concentra el mayor número de personas que dicen
estar dispuestas a votar por el actual mandatario brasileño
y reelegirlo para un nuevo mandato en los comicios de octubre.
Así el estudio realizado
junto con una encuesta electoral los días 28 y 29 de junio
entre 2.828 personas, ha concluido que varios millones de ciudadanos
brasileños han visto crecer sus ingresos en los años
de gobierno de Luiz , marcado por ser uno de los procesos de transferencia
de ingresos más importantes en la historia del país.
El sondeo señala que casi
la mitad de los 125,9 millones de electores habilitados para votar
es optimista y cree que su situación económica mejorará.
Junto a ese optimismo, dice la encuesta, se registró un
crecimiento considerable del consumo en el país, especialmente
de alimentos, y afirma que, desde la posesión de Lula,
un 37% de electores aumentó sus patrones de consumo.
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