|
El cierre decretado por BP del
campo petrolífero de Prudhoe Bay en Alaska, el mayor de
EEUU, por culpa del deterioro de uno de los oleoductos ha abierto
muchas incógnitas sobre el estado real de las infraestructuras
energéticas en el citado país. De hecho, algunos
analistas han advertido que la red estadounidense de oleoductos
se está quedando vieja. Un situación que, según
señaló Edward Westlake, analista de Credit Suisse
First Boston (CSFB), a la agencia AP, podría extenderse
a buena parte de las infraestructuras de los países productores
de crudo no pertenecientes a la OPEP. Algunos senadores norteamericanos
han exigido a Washington que se realice de forma urgentes una
amplia revisión de todos los oleoductos del país.
Para ellos, hay que buscar y arreglar todos los posibles desperfectos
para evitar que se produzca un gran derramamiento de crudo en
algún punto de la red que, a su vez, provoque un corte
en el suministro. El Departamento de Transportes ya ha efectuado
algunas revistas.
En marzo exigió a BP que
realizara una investigación tras un derramamiento de crudo
en un oleoducto de Alaska por culpa de la corrosión. La
compañía británica asegura que dedica más
de 60 millones de euros al año en detectar desperfectos
para las que usa técnicas como los ultrasonidos o los rayos
X.
|