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El intercambio de declaraciones
se recrudece en la puja por Metrovacesa. Su presidente, Joaquín
Rivero, acusa a la familia Sanahuja de toda una serie de irregularidades,
como vulnerar la ley con su OPA sobre la inmobiliaria con el único
fin de evitar extender la oferta al 100%.
Rivero, junto a Bautista Soler, ha leído en rueda de prensa
un comunicado en el que señalan que las ofertas de Cresa
carecen de rigor jurídico para ser aceptadas,
y achacan que pretenden implantar un modelo de gestión
familiar a una gran empresa cotizada, evitando además el
lanzamiento de una OPA por el 100%.
Rivero ha contestado a los recursos
judiciales presentados por Cresa sugiriendo que generalmente el
que protesta es el que va perdiendo, y que la gestión de
los Sanahuja incluye anomalías como la no presentación
de las cuentas de Globalmet, una sociedad inmobiliaria presidida
por Román Sanahuja y participada también por Metrovacesa.
Rivero ha anunciado su reciente dimisión como consejero
de Globalmet ante las anomalías en la sociedad presidida
por Román Sanahuja, y ha reconocido que la no presentación
de las cuentas de la participada de Metrovacesa podría
suponer alguna salvedad en la auditoría sobre el mayor
grupo inmobiliario español.
Los efectos de la situación
de incertidumbre en la compañía se extienden más
allá de estas acusaciones sobre Globalmet. Rivero y Soler
han negado una merma en los resultados, incluso adelantan una
evolución más positiva de lo previsto, pero admiten
la marcha de cuatro o cinco directivos a la competencia,
y que la imposibilidad de participar en los movimientos corporativos
echó por tierra la opción de pujar por Colonial,
que podría haber cuadrado perfectamente con nosotros.
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