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En contra de lo afirmado por el
ministro de Asuntos Exteriores peruano, José Antonio García
Belaunde, el presidente, Alan García, ha negado que Perú
tenga que abandonar el Pacto de San José de Costa Rica
en el caso de restaurar la pena de muerte. García pretende
decretar esta pena para los violadores de menores de edad que
provoquen su muerte.
En una nota de la Secretaría
de Prensa de la Presidencia de la República, se argumenta
que el Pacto de San José, firmado en 1969, fue aprobado
en Perú cuando aún estaba vigente la Constitución
de 1933 y que de acuerdo con el artículo 54 de esa Carta
Magna, aún regía la pena de muerte para ciertos
delitos.
Según García, esa
legislación se tomó en cuenta al ratificarse en
1978 el Pacto de Costa Rica porque su artículo 4 establece
que "en los países que no han abolido la pena de muerte,
ésta sólo podrá imponerse por los delitos
mas graves". Por ello, afirmó que Perú no necesita
abandonar el Pacto de San José porque nunca abolió
la pena de muerte y esa sanción aún existe en el
artículo 140 de la Constitución, con lo que bastaría
con ampliar la definición de manera que cubriese este tipo
de delitos.
No es de la misma opinión
el ministro de Exteriores, García Belaunde, quien, además
de que personalmente se opone a la medida, piensa que afectaría
a la imagen del país y que Perú tendría que
retirarse del Pacto de San José de Costa Rica. Entonces,
dijo el ministro, "Perú sería el único
país de América Latina fuera del Pacto y no tendríamos
autoridad moral para criticar a gobiernos dictatoriales e, incluso,
la Comunidad Europea no nos vería con buenos ojos".
También los ministros de
Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz, y de Justicia,
María Zavala, se han mostrado en contra de esta medida.
Por el contrario, en el Congreso, ha recibido el respaldo inmediato
de su presidenta, Mercedes Cabanillas, y de los parlamentarios
del Partido Aprista y de la fujimorista Alianza paran el
Futuro.
De todas formas, organismos defensores
de derechos humanos ya han aclarado que la pena de muerte no se
podría aplicar de manera automática y que, incluso
si los trámites se inciasen en las próximas semanas,
tardaría unos tres años en entrar en vigor.
El representante de Amnistía
Internacional (AI) en Perú, Ismael Vega, explicó
que el país andino tendría que renunciar al Pacto
de San José de Costa Rica, esperar unos dos años
desde el momento de la denuncia para hacerla efectiva y, finalmente,
se tendría que modificar la Constitución, lo cual
requeriría de dos legislaturas y la aprobación de
más de dos tercios de los congresistas.
Finalmente, el pastor evangélico
Humberto Lay, candidato a la Alcaldía de Lima por Restauración
Nacional, expresó su respaldo personal a la pena de muerte
para los violadores de menores de edad porque aunque no cree en
la pena de muerte como una medida disuasiva, sí la ve como
"un acto de justicia para con las víctimas y sus familiares".
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