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Los analistas creen que las empresas tendrán
que hacer frente a una cada vez más exigente legislación
en materia de medio ambiente. Esto ha situado a las prácticas
ecológicas de las empresas en el punto de mira para Merrill
Lynch, que ha publicado un informe que defiende que las empresas
con capacidad de adaptar las emisiones de dióxido de carbono
a futuras legislación suponen una oportunidad para invertir.
Apostar por este tipo de empresas es, según estos expertos,
un tipo de inversión de alta calidad que persigue
una estrategia defensiva.
Esta visión afecta especialmente al mercado
español, ya que España es el miembro de la UE que
más ha incrementado sus emisiones de dióxido de
carbono desde 1990, con un aumento de este tipo de residuos de
un 53% en este período. Sin embargo, pese al aumento de
las emisiones, la eficiencia en el tratamiento del dióxido
de carbono ha disminuido en nuestro país desde 136,8 toneladas
a 89,2 toneladas. Los expertos destacan además que las
cargas fiscales que se avecinan tendrán un menor impacto
en los países nórdicos, que tradicionalmente han
cargado las emisiones.
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